El contexto de la vivienda
El derecho a la vivienda
El derecho a la vivienda está recogido por la Declaración Universal de los Derechos Humanos en su artículo número 25: “Toda persona tiene derecho a un nivel de vida adecuado que le asegure, así como a su familia, la salud y el bienestar, y en especial la alimentación, el vestido, la vivienda, la asistencia médica…”. El Estatuto de Cataluña indica en el artículo número 26: “Las personas que no disponen de los recursos suficientes tienen derecho a acceder a una vivienda digna, para lo cual los poderes públicos deben establecer por ley un sistema de medidas que garantice este derecho, con las condiciones que determinan las leyes”. Otros marcos legales, como la Constitución española, también recogen este derecho: “Todos los españoles tienen derecho a disfrutar de una vivienda digna y adecuada. Los poderes públicos promoverán las condiciones necesarias y establecerán las normas pertinentes para hacer efectivo este derecho, regulando la utilización del suelo de acuerdo con el interés general para impedir la especulación”.
En Barcelona, en mayo del 2009 se aprueba el Plan de la Vivienda de Barcelona 2008-2016 de conformidad con el artículo 14 de la Ley 18/2007 del Derecho a la Vivienda, en la que se definen los objetivos y principios de una política dirigida a responder a las necesidades de vivienda y alojamiento.
En Barcelona, en mayo del 2009 se aprueba el Plan de la Vivienda de Barcelona 2008-2016 de conformidad con el artículo 14 de la Ley 18/2007 del Derecho a la Vivienda, en la que se definen los objetivos y principios de una política dirigida a responder a las necesidades de vivienda y alojamiento.
Sin embargo, el derecho a una vivienda digna está en peligro. Así lo reconoció la Resolución 722/IX del Parlamento de Cataluña del pasado mes de julio, en la que se afirma: “La situación de profunda crisis económica que ha afectado a España desde finales del 2007 ha provocado un fuerte impacto en la situación de muchas familias y personas que encuentran dificultades para ejercer el derecho a la vivienda digna, reconocido por la Constitución y los estatutos de autonomía de reforma más reciente, y que se encuentran, por esta razón, al borde de la situación de riesgo de exclusión social”. El reto que supone garantizar este derecho es uno de los proyectos más importantes que encara la sociedad actualmente.
El contexto de crisis económica ha agravado de forma notable los diferentes problemas relacionados con este tema. Desde las dificultades para acceder a una vivienda digna hasta las personas sin techo, pasando por el riesgo de perder la vivienda. Problemáticas relacionadas, como los lanzamientos, ya aparecen entre las diez primeras preocupaciones según el último barómetro del CIS. Es por eso por lo que deben impulsarse iniciativas con el fin de proponer soluciones
El contexto de crisis económica ha agravado de forma notable los diferentes problemas relacionados con este tema. Desde las dificultades para acceder a una vivienda digna hasta las personas sin techo, pasando por el riesgo de perder la vivienda. Problemáticas relacionadas, como los lanzamientos, ya aparecen entre las diez primeras preocupaciones según el último barómetro del CIS. Es por eso por lo que deben impulsarse iniciativas con el fin de proponer soluciones
La vivienda en Barcelona
El mercado inmobiliario en Barcelona tiene ciertas singularidades y disfunciones que se ven agravadas por el contexto de crisis económica. Según el estudio Cifras de vivienda realizado por el Patronato Municipal de la Vivienda, la compraventa de viviendas se ha reducido en un 66 %, pasando de un máximo de 12.294 transacciones en el primer semestre del 2006 a las 4.302 registradas en el primer semestre del 2012. Una tendencia a la baja que se ve compensada por el aumento del alquiler en un 65 %, que ha pasado a situarse desde unos 12.000 (11.976 en el primer semestre del 2006) semestrales antes del estallido de la crisis a casi 20.000 (19.776) en el primer semestre del 2012.
Una de las conclusiones de un estudio realizado por el Ayuntamiento de Barcelona explica: “El mercado inmobiliario en Barcelona no está parado, pero sí muy frenado”. Los precios continúan bajando pero “de forma poco significativa” en relación con lo que ha disminuido el poder adquisitivo de los ciudadanos, afectados por la crisis económica, que quieren cambiar de vivienda. Ahora es el momento de construir alternativas viables para aumentar la eficiencia del mercado y, por lo tanto, garantizar el derecho de las personas a una vivienda digna. Hay que hacer una búsqueda activa de nuevos modelos de vivienda con el fin de reactivar un mercado que excluye a una parte de la ciudadanía.
Oferta de vivienda
La oferta de vivienda en Cataluña y en el Estado español, tanto en el sector público como en el sector privado, han ido encaminadas tradicionalmente a la transacción de viviendas en propiedad o bien en régimen de alquiler. (Buscar algún dato general que lo acredite) Como actualmente el mercado no consigue satisfacer la demanda de vivienda asequible, especialmente en las grandes ciudades, el contexto invita a proponer nuevos modelos de mercado innovadores que intenten solucionar el problema.
Vivienda pública
Durante los cuatro años que lleva en marcha el Registro de solicitantes de vivienda de protección oficial de Barcelona, se han recibido 48.457 solicitudes de inscripción y solo se han adjudicado 2.431 viviendas. El 64 % de las personas que utilizan este servicio rechazan el piso y el 62 % de estas lo hacen por causas subjetivas, como porque no les gusta la zona o el piso o por motivos personales. Eso indica que también se tiene que producir un cambio de mentalidad en la sociedad para afrontar el problema de la vivienda en Barcelona. El Patronato Municipal de la Vivienda gestiona 8.000 viviendas: 5.700 viviendas de alquiler, 2.250 de compra diferida y 50 en derecho de superficie. De las 5.700 viviendas de alquiler, aproximadamente 1.700 forman parte del parque de alquiler social, es decir, aquel parque público de alquiler en que la persona usuaria paga en función de su capacidad económica y, por lo tanto, ofrece alternativas de vivienda social para colectivos vulnerables (mujeres víctimas de violencia, personas con discapacidad, personas socialmente vulnerables y personas mayores) y las viviendas para emergencias.El Ayuntamiento de la capital catalana ofrece diferentes servicios relacionados con la vivienda pública.
Vivienda privada
La ciudad de Barcelona tiene actualmente alrededor de 700.000 viviendas. Cada año se construyen unas dos mil viviendas (2010). La demanda de vivienda es muy superior a la oferta en todos los segmentos del mercado de la vivienda. La fluctuación y disminución de precios es muy inferior con respecto a otros ámbitos de mercados menos equilibrados. Hay que indicar que el mercado de la vivienda en Barcelona tiene especificidades en comparación con el del resto del territorio. Según el Ayuntamiento de Barcelona, a pesar del descenso de las transacciones de compraventa de obra nueva que se ha producido desde 2007, en el primer semestre del 2012 tan solo un 25,4 % de las viviendas de las nuevas promociones estaban sin vender. Una cifra que, además, se va reduciendo con respecto a semestres anteriores. Por otra parte, iniciativas como el Ofideute, que pone en negociación a los propietarios y a las entidades financieras, todavía no se han plasmado en el mercado privado.Demanda de vivienda y problemas relacionados
Hoy en día, las posibilidades de ejercer el derecho a una vivienda digna se han reducido notablemente debido a la crisis económica y a la situación que experimenta el mercado inmobiliario. Encontramos personas que les resulta casi imposible acceder a su primera vivienda u otras que quieren mejorar sus condiciones de vida a partir de un cambio de residencia, pero que no pueden a causa del alto precio del mercado. Por otra parte, también tenemos otro colectivo que vive en riesgo de perder su casa, una situación que está generando una gran alarma social y se sitúa en el centro del debate de la opinión pública por el gran impacto que tienen estas situaciones.Acceso a la vivienda
Hay diferentes tipologías de personas que tienen dificultades para disponer de una vivienda. En primer lugar, podemos hablar de jóvenes que se encuentran con dificultades evidentes para acceder a la vivienda. Uno de los principales motivos es la inestabilidad y precariedad laborales que sufre este colectivo debido al contexto de crisis económica en el que nos encontramos. En Cataluña, el 36 % de jóvenes de entre 16 y 29 años se encuentran en paro, según la última encuesta de la EPA. Eso ha dificultado en gran medida las posibilidades de que se puedan emancipar. En segundo lugar, las personas mayores, de más de 65 años, que necesitan una nueva vivienda ya que en la que viven no se ajusta a sus necesidades actuales. Y la tercera tipología es la del grupo de personas con recursos limitados, individuos o familias que quieren mejorar las condiciones de vivienda pero que no pueden debido a la falta de recursos.Personas en riesgo de perder la casa
El contexto socioeconómico ha provocado un incremento de los procedimientos de ejecución hipotecaria o impagos de alquiler, especialmente entre personas que se encuentran en riesgo de exclusión social por vulnerabilidad económica (familias monoparentales con hijos menores, familias en las que ningún miembro percibe rentas del trabajo, familias con algún miembro en situación de paro de larga duración, etcétera.)En el 2012 se registraron 262 expedientes de ayuda a través del Ofideute, órgano que gestiona el servicio de información y asesoramiento dirigido a las familias que no pueden afrontar el pago de los préstamos hipotecarios.
Es muy difícil cuantificar el número de lanzamientos de vivienda habitual que se producen en la ciudad, ya que los juzgados aportan cifras en las que hay locales, segundas residencias y otros inmuebles. Y hay que tener en cuenta que el 80 % de los casos atendidos por la Mesa de Emergencias son lanzamientos por impago de alquiler.
Sean cuales sean las cifras, el riesgo de perder la casa se ha convertido en una de las preocupaciones principales de un gran número de ciudadanos.
La Casa de las Ideas se centra en elaborar propuestas con el fin de intentar solucionar los problemas de los anteriores colectivos.
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